miércoles, 4 de febrero de 2015

CUESTIÓN DE TIEMPO



¡¡Bloggies, blooooggiiies!!

¿Cómo van las cosas amiguitos? Yo estoy un poco depre porque hoy he vuelto al cole y tengo ganas cero de retomar la rutina. Solo de pensar en madrugar 6 días, volver a las mil a casa, exámenes, prácticas, gente… Ufff… ¡Qué perezote! Eso sí, me voy a esforzar un montón para aprobar todo y poder empezar cuanto antes las vacaciones (¡anda que no pido yo ni ná!).

Es probable, es más, es casi seguro, que vuelva a dejar un pelín abandonada esta nuestra habitación, pero haré todo lo que esté en mis manos para que así no sea.

Aunque no lo creáis, volver a la rutina de la escritura ha supuesto un gran cambio en mi vida estos días: me ha levantado el humor, me ha hecho replantearme cosas, me ha traído buenos (y malos) recuerdos… Que sí, que sí, que no miento, que escribir es una experiencia realmente increíble.

Más de una vez me han preguntado que por qué lo hago o que si no me da vergüenza contar aquí mis cosas. Y lo cierto es que no, que vergüenza no me da y que tampoco tengo un motivo concreto por el cual aireo mis sábanas aquí.

Hay gente que piensa que lo hago por llamar la atención, porque parece que es guay eso de "ser alguien" en la red de redes. Pero no. O bueno, un poco sí. Reconozcámoslo: que gente que no conoces de nada lea tus cosas y te haga comentarios al respecto, algo te sube el ego (al menos a mí), ¡y ya no te digo si esos comentarios son buenos! Pero no. No "solo" lo hago por eso. Más bien creo que es una forma de desahogarme, de compartir las cosas buenas y malas de mi día a día con el ánimo de pensar que no soy la única que no tiene una vida perfecta. Quizá también por rememorar hechos del pasado, y ya que estamos cantar eso de "cualquier tiempo pasado nos parece mejor".

Mejor, mejor... Prefiero decir "distinto": mejor en algunos aspectos, peor en otros... Distinto. Joder, es que pensar en el pasado es chungo, porque si piensas en cosas bonitas, las echas de menos, y si piensas en cosas feas, se te arruga el morro. Conclusión: prohibido pensar en el pasado a no ser que sea con una sonrisa, sincera o no, pero con una sonrisa :D

Oh my... Ahora mismo debo de parecer el Joker... Oh my...

Hace unos días vimos Birdman. A muchas gente no le ha gustado, pero a mí me parece una película de las de antes, de ésas que ya no se hacen, de las que cuando sales del cine te hacen darle vueltas al coco. Muy, muy grande. Y va un poco de esto de lo que os hablo: de intentar hacer del presente lo que fuiste en el pasado. Si lo consigue o no el prota, no os lo cuento, ¡jeje!

La ficha de Birdman

 También vimos El día de la marmota. Muy buena también, aunque en algunos momentos lo pasé realmente mal: ¡qué horrible eso de vivir siempre en el mismo día! ¡Argh! No avanzar es una de las cosas que más me asustan, así que no os quiero decir el "miedo" que pasé en esa hora y media...

Ah, también hemos visto Project Almanac, pero es tan mala que no merece la pena que diga nada de ella. Bueno sí, que es muy mala, que va de viajes en el tiempo (de nuevo intentar hacer bien todo lo que hiciste mal en el pasado) y que es en primera persona, así que acabé con un mareo de mucho cuidado.

Vaya, ya he vuelto a escribir mucho más de lo que quería. Así que me despido: un beso grande, grande para todos los que, como yo, estáis obsesionados con el tiempo.

Carolina.

P.D. No, lo de ver tantas pelis relacionadas con el paso del tiempo no ha sido premeditado

P.D.2. He sacado matrícula de honor en la asignatura de planificación, no podía haber sido en otra, ¡jeje!

jueves, 29 de enero de 2015

COSAS DEL CINE



Ha sido un finde pichí pichá: un gran sábado frente a un domingo para olvidar, pero es que en esta vida no se puede tener todo (o eso dicen…)

Así que hablemos del viernes. El viernes fui al cine. Adoro el cine. Para mí el cine es mucho más que un entretenimiento o un hobby. Yo le doy un significado más trascendental, casi como una forma de vida. Pero no todo podía ser tan bonito: vivimos en un país absurdo donde el precio medio de una entrada de cine son 7.5€ y ¿quién en su sano juicio pagaría tal barbaridad por 2 horas de entretenimiento? Yo no, más que nada porque por esa misma cantidad puedo cenar y hoy por hoy no vivo del aire…

Y a pesar de todo el viernes fui al cine, eso sí, gracias a Tony, que es una de las personas que mejor me conocen (y al que quiero de forma enfermiza) y que me regaló por Navidad un maravilloso abono anual de cine en VOS (no digo en qué cine porque no me pagan por hacerles publicidad, ¡já!). Obviamente no sale gratis, pero pago un precio más que aceptable.

No tenéis ni idea de lo contenta que estaba. Vaya, contenta es poco. Feliz, así estaba: FELIZ.
Hace unos años, iba toooodos los domingos al cine, era como un ritual. Nos daba igual qué ver, lo importante era sacar las entradas, sentarnos, que se apagaran las luces y evadirnos de la realidad durante ese rato. Pero eso se acabó, y aunque siempre pensé que no volvería aquella tradición, parece que me equivocaba (al menos, un poquito).

Y allí estábamos: puntuales, nerviosos, rodeados de gente (asco de gente pudiente ¡jeje!), cogidos de la mano… Cuando se apagaron las luces casi lloro, ¡jaja! Joe, que llevaba meses y meses sin pisar un cine, ¡tenéis que entenderme!

Vimos la nueva de Sherlock Cucumber (según Guguel , Benedict Cumberbatch), The Imitation Game, y lo cierto es que es una gran película, y el prota es un espectáculo. Muy buena, os la recomiendo muy mucho (tranqui Charly Hell, que ya sé que tú eres el que tiene el blog de pelis, no yo, ¡jeje!).

Ficha de la peli

¿Habéis visto con qué poquito se me hace feliz? Ainsss… ¡Para que luego digan que soy una chica difícil!

Me despido. Un beso de cine a todos los que me leéis, y a los que no, que os den, ale.

Carolina.

P.D. Sí, adoro el cine, y no, no soy capaz de recordar el nombre de muchos actores, pelis, directores…  Jup :(

miércoles, 21 de enero de 2015

EN VERDAD EN VERDAD TE DIGO...

...que la pasa, no es un higo.

He vuelto.

Hoy me he levantado a las 14:48 y no me siento nada culpable. Lo necesitaba, de verdad. Pero que me haya levantado a esa hora no significa que no llevara ya mucho rato despierta... Bueno, a ver, el que dice "mucho rato" dice media hora, pero vaya... El caso es que llevaba despierta el rato suficiente para haber pensado en un montón de cosas. No sé vosotros, pero yo me paso dándole vueltas al tarro día y noche.

Pensaba en el frío que debía de hacer en la calle, en las notas, en si mi padre se habría abrigado bien al salir de casa, en qué iba a hacer de comer... Y saltando de una cosa a otra al final he acabado reflexionando (uauh, qué bien suena eso de "reflexionar") acerca de las mentiras.

Más de una vez he escrito sobre el tema de mentir y es que es un tema que me fascina.

Ya desde pequeños nos mienten: que si los Reyes, que si el Ratoncito Pérez, que si la cigüeña... Claro, que son mentiras de esas que llaman "piadosas", pero mentiras al fin y al cabo. Lo que ocurre es que entramos en una dinámica de mentir de la que no acabamos de ser conscientes: no he hecho los deberes porque me dolía la tripa (los niños con tripa abarcan desde las cejas hasta los tobillos, aproximadamente), he llegado tarde por el metro (qué casualidad que nunca lleguemos pronto por el metro), soy virgen (ajá...), hace mucho que no soy virgen (ajá...), el examen no ha ido mal (pero del 3 no paso), nivel alto de inglés (y de polaco, chino y sueco), no eres tú soy yo (una de mis preferidas), te queda genial (¿era necesario que me lo preguntaras?), te quiero (pasapalabra), anoche estuve con mis amigas (entre otras personas), es solo una amiga (yo también empecé siendo "solo una amiga"), España va bien (¡y que viva el vino!)...

Y así nos va, que cuando queremos decir la verdad no nos cree nadie.

Si me preguntáis os diré que no soy especialmente mentirosa, aunque decir que no he mentido nunca sería la mayor mentira jamás contada... Pero no, no me gusta mentir, no porque se me dé mal, sino porque me duele no poder decir la verdad. Hay gente que miente por placer o por costumbre, pero yo solo lo hago cuando no puedo decir la verdad.

Seguro que os ha pasado alguna vez.

Y si me preguntáis os diré que no me importa especialmente que me mientan. ¿Raro? Psá... ¿Alguno de vosotros guarda rencor a sus padres por haberle engañado durante tantos años con los regalos de Navidad? ¡Me niego a pensar que alguien va a responder afirmativamente a esta pregunta! ¡Me niego!

Soy rencorosa, lo admito, pero creo que si alguien me miente es porque tiene un buen motivo, como por ejemplo, no hacer daño. Y sí, todos tenemos derecho a saber la verdad, pero a veces saber la verdad es bastante peor que vivir engañado, al menos bajo mi punto de vista.

Y después de todo esto tengo algo que confesar: no soy una mujer, ni siquiera vivo en Madrid, no estoy estudiando una carrera, y odio los perros y escribir con todo mi ser. ¡Ah! Y Kurt Cobain apesta, y los Rolling más.

Un beso bloggers, y recordad que dejar comentarios es gratis y no hay que registrarse [guiño, guiño].

Carolina.

P.D. Seguid a @AgenteSmint en Twitter, y en blogspot, y si le veis por la calle también, que es un amor y mola mogollón

martes, 20 de enero de 2015

Y MAÑANA MIÉRCOLES

Parece mentira que hay vuelto por aquí tan pronto...

Hoy he acabado los exámenes, lo que significa que estoy de "vacaciones" hasta dentro de 15 días. Por suerte, las dos notas que ya sé son dos aprobados, y deseo muy mucho que las otras 3 que me faltan también lo sean.

Hace frío. Mucho. En casa no tanto, pero salir a la calle es un martirio. Al menos para mí, porque los perros parecen disfrutar tanto como en primavera. No, en verano no disfrutan, el calor les agota.

Realmente no sé muy bien a qué he venido...

Hace unos días, mi queridíma Anísima me comunicó que cerraba su Fotolog. Me dio muchísima pena y me hizo pensar en los buenos ratos que pasé delante de la pantalla tantos año actulizando mi "flog" casi a diario. Supongo que por eso estoy aquí, por la morriña. Está mal que yo lo diga, pero mi Flog molaba mil. Cada día me dejaban 20 comentarios (no admitía más) personas conocidas y desconocidas que seguían mi vida como si de una telenovela se tratara. Era guay. Me hacía sentir... Bien.

Sentirse bien. Eso también mola. ¿Os sentís bien? ¿Sois felices? ¿Disfrutais cada día como si fuese el último de vuestras vidas? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es NO, deberíais replantearos vuestra existencia. Yo lo hago. Lo hago mucho. Todos los días. Varias veces al día. Pero todo se queda ahí, no paso a la acción, soy una gallina. Pobres gallinas...

Si fuese fuerte y valiente daría carpetazo a esta etapa de mi vida (¿qué etapa Krol?) y empezaría de cero. Dejaría la carrera y empezar otra. Diría adiós a mucha gente y daría la bienvenida a algunos otros. Me iría lejos de mi casa, tan lejos que ni supiera volver. Tiraría mi ropa y me pondría solo cosas que me hiciesen sentir única. Le diría a ciertas personas 3 o 4 verdades que no tendría que callarme. Lloraría. ¿Por qué no? Llorar no sirve de nada, pero lo haría. Y gritaría. Y patalearía. Y me cortaría el pelo. Y le daría una patada a una piedra. Y... ¡Buah! De todo.

Pero ahí se va a quedar todo. Y mañana miércoles todo seguirá igual que siempre.

Tengo rabia. Tengo mucha rabia acumulada y ni siquiera sé desde cuándo. Creo que nací rabiosa. O no. A lo mejor me he hecho con los años. Está claro que yo no soy como el (buen) vino. O sí. Hay gente que dice que sí. Que he mejorado con el paso del tiempo. Pero no sé muy bien a qué se refieren porque sigo teniendo las tetas pequeñas y la misma mala leche de siempre... Y envida. ¡Hay que ver! ¡Qué mala es la envidia!

Me podría pasar horas escribiendo. Es como una droga. Algo con lo que empiezo y no puedo parar. No sé cuándo parar. Empiezo y las ideas van surgiendo, y surgiendo, y surgiendo... Y cada vez tecleo más rápido (y cometo más errores) y noto que tengo tantísimas cosas que decir que no hay espacio suficiente. Y cuando noto eso sé que es momento de parar, porque probablemente nadie llegue a leer hasta aquí.

Y mañana miércoles.

Un beso a todos, sed buenos y luchad por ser felices, no hagáis como yo.

Carolina.

P.D. ¿Se me ha escapado un "Krol" por ahí arriba o son cosas mías? No, jamás reviso lo que escribo.

P.D.2. Perdonadme, es que hoy es martes.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

2015's RESOLUTIONS

"- Feliz Navidad :)
 - Igualmente, Krol :)"

Aún no sé cómo le eché narices para iniciar la conversación. Lo cierto es que no esperaba respuesta, total, lo había intentado tantas veces... Pero esta vez fue distinto, y esas dos palabras me sacaron una sonrisa como pocas veces.

Fue (y en cierto modo, nunca dejará de serlo) una de las personas más importantes de mi vida y ha vuelto. ¿Para quedarse? No lo sé, prefiero no pensar en ello, de momento dejaremos que todo fluya y el tiempo dirá.

Un fantasma menos.

Hace ya unos cuantos meses conseguí deshacerme de otro de esos fantasmitas, aunque tengo que reconocer que con éste siempre supe que era cuestión de tiempo que las cosas volvieran a su cauce.

Así que, ya veis, el propósito de deshacerme de ciertos fantasmas que no me dejaban acabar de ser feliz, se ha cumplido sin ni siquiera proponérmelo. ¡Qué caprichosa es la vida! Tantos años luchando por ello y resulta que lo que tenía que hacer era no hacer nada... En fin...

El 2014 ha sido un año complicado. No he parado de currar, se han juntado las noticias buenas con las malas, ha habido muchos sobresaltos, discusiones, desengaños... Muchas cosas las borraría de un plumazo, pero otras las repetiría una y mil veces. Supongo que de eso va la vida, ¿no?

Entre los propósitos que me planteé ha habido de todo, para qué engañarnos: he trabajado muchísimo (incluso me atrevería a decir que por encima de mis posibilidades), he estudiado bastante (pero no todo lo que debería), he sacado tiempo para mi familia y amigos (aunque sigo siendo una malqueda, lo reconozco), he intentado controlar mi carácter (de verdad que lo he intentado, pero es que entre Hulk y yo no hay grandes diferencias), y durante unos meses hice bastante deporte (pero ni de lejos todo lo que me propuse).

Y teniendo en cuenta todo esto, vamos a por los propósitos del 2015:
- estudiar, estudiar, estudiar... No puedo evitar relajarme un rato al volver del curro, pero si quiero acabar la carrera tengo que estudiar más, no queda otra.
- basta de discusiones. Este año prometo contenerme y contar hasta 380 si es necesario, pero no voy a enfadarme tanto, ni a llevar tanto la contraria, ni a poner malas caras, etc
- puntualidad antes todo: nada de llegar media hora tarde a clase ni de tomarme 20 minutos de cortesía
- deporte sí o sí, y más ahora que me han dicho que tengo la rodilla hecha una porquería, y ya de paso, comer mejor, que las legumbres están malas pero no matan (o eso dicen...)
- dedicar más tiempo a mis perris, a mi familia, a Tony y a mis amigos, que trabajar y estudiar es necesario, pero tener vida social también
- ser más sincera, tanto conmigo misma como con los que me rodean, porque a veces me callo cosas que no debería y yo no soy nadie para decidir qué deben saber los demás y qué no
- no ser tan caprichosa, que a veces saco de quicio a mi padre y a Tony, jeje
- perdonarme a mí misma, que no soy tan mala como me pintan ni tan culpable de los males del mundo
- escribir más. No sé de dónde voy a sacar el tiempo, pero necesito escribir más
- seguir haciendo feliz a los míos, seguir currando mucho y seguir haciendo cenas ricas

Al 2014 le pedí un trabajo para mi padre que aún no ha llegado, así que al 2015 se lo vuelvo a pedir, no vaya a ser que quede en el olvido. Y si no puede ser, que le jubilen decentemente, ¡que tampoco puede ser tan difícil, leches! Por suerte, en lo relativo a la salud hemos pasado un año estupendo (lo de mi rodilla ni lo menciono, que de momento tiene solución) así que por mí, que sigamos así otro año más.

Porque yo lo valgo

Y hasta aquí por hoy.

Os deseo lo mejor de lo mejor para este año que entra y que paséis muy felices fiestas (lo que queda de ellas, vaya).

Un beso muy, muy grande a todos los que os pasáis por aquí a leerme y escribirme, que sois puro amor. ¡Nos vemos en el 2015!

Carolina.

P.D. Aún hay mogollón de gente que me sigue llamando Krol, pero ya no me enfado, sino todo lo contrario :)

jueves, 20 de noviembre de 2014

VIERNES SOLIDARIO

¡Hi bloggers!

Antes de nada, decir que esta entrada se la dedico en cuerpo y alma a Erik, al que tengo muchísimo aprecio y el cual cree que debería escribir más en este blog. ¡Va por ti! Por cierto, escribe un blog más que curioso desde Dinamarca así que no dudéis en echarle un ojo porque de verdad merece la pena :)

No sé muy bien por dónde empezar... "Por el principio sería una buena opción, Carolina..."

Creo que jamás podré expresar lo agradecidísima que estoy por haber nacido donde he nacido, por tener la familia que tengo y por todo lo que se me ha concedido. Me siento realmente afortunada por la vida que tengo a pesar de todo lo que me quejo y de todo lo que nos está tocando luchar. A menudo, no somos conscientes de la suerte que tenemos; a menudo, no vemos más allá de nuestras narices.

Me explico.

Vivimos en una sociedad egoísta, donde nos encanta pedir y que nos den, donde no valoramos lo suficiente el esfuerzo que conlleva alcanzar el punto en el que estamos.

Estamos jodidos, eso es así. Hoy en día la situación de nuestro país (y de otros muchos) no es precisamente la mejor, pero aquí estamos, con Internet, agua caliente, calefacción, una nevera llena, coche, vacaciones... E insisto: estamos jodidos. Pero aún así, deberíamos agradecer cada mañana estar en nuestra situación.

Afortunadamente tengo un trabajo estable desde hace 3 años. Y sí, es un trabajo que odio con todo mi ser, pero cada vez que acudo a la oficina me siento "suertuda" por tener que ir a trabajar.

Me sigo explicando.

Mi oficina se encuentra en Azca, que para el que no lo sepa, es el centro financiero de Madrid, donde tienen su sede grandes empresas (y bancos, y aseguradoras, y...) como Konami, Google o Sacyr, y por donde pasan a diario miles de personas (de clase media-alta) para ir a sus puestos de trabajo. Mujeres con tacones, hombres trajeados, gente gritando por el móvil, grandes coches con chófer... Os lo podéis imaginar, ¿verdad?

Azca de mañaneo (fotografía del ABC)

Y si os dijera que los bajos de todos esos grandes edificios están llenos de mendigos que no tienen más que cartones y basura alrededor, ¿os lo creeríais? Pues más os vale que sí, porque no hay más ciego que el que no quiere ver, y de lo que os hablo, es una realidad plenamente conocida y aceptada.

No, no están ahí por gusto (fotografía de www.sindramas.com)

Vergüenza. Eso es lo que siento cada vez que paso al lado de esta gente preocupada por que llego 10 minutos tarde al trabajo. Siento vergüenza de mí, de mis país y de los desalmados que lo gobiernan.

Hace un par de semanas, hice una parada en el trabajo para comprar algo de comer en el supermercado de abajo, y según salía de él, vi un señor de avanzada edad durmiendo entre harapos y olor a orina. Me dio tantísima rabia su situación que, sin hacer ruido, me acerqué a él y le dejé al lado el sándwich que me había comprado. Ya no tenía hambre.

A él la vida le ha puesto ahí, y sería de un cinismo ruin pensar "seguro que es un borracho que ha arruinado a su familia, tiene lo que se merece".

La vida es caprichosa y no hace miramientos: tú rico, tú pobre, tú de vacaciones, tú esclavizado toda tu vida, tú en tu colchón de plumas, tú con unos cuantos cartones vas que chutas, tú... Pero estoy harta.

Por todo ello he decidido crear mi viernes solidario. ¿En qué consiste? Sencillo, cada viernes voy a ayudar a alguien, aunque sea un poquito nada más. Y no, no hablo de subirle la compra a la vecina del primero (eso lo hago aunque no sea viernes). Hablo de colaborar mínimamente con toda esa gente que no tiene voz (¿ni voto?) en esta sociedad.

Ojalá pudiera hacer más. Ojalá pudiera dar en vez de una mandarina al que vende kleenex en el semáforo de Ríos Rosas, una bolsa entera. Ojalá pudiera dar 5€ en vez de 50 céntimos a señor que vende La Farola en avenida de América y al que llevo viendo cada día desde que nací. Ojalá pudiera repartir mantas a todos los que duermen en los escalones de los cines de Callao. Ojalá la vida fuese más justa.

Después de tantas palabras, lo único que tengo claro es que un pequeño acto puede hacer la vida un pelín más fácil a alguien.

En fin...

Un beso muy grande a todos los que me leéis.

Carolina.

P.D. NO. No creo que el fin de la mendicidad tenga que venir a cargo de la gente de a pie, pero sinceramente, no creo que vaya a conocer en lo que me queda de vida a un solo político y /o dirigente que vaya a mover un dedo por ello; así que no me jodáis, y poned vuestro granito de arena.

lunes, 18 de agosto de 2014

SOÑAR NO ES GRATIS

"- Papá, nos tienen que tocar dos millones de euros en la primitiva.
- ¿Dos millones? ¡Yo con uno me conformo!
- No, no, tienen que ser dos. ¡Necesito dos para mi proyecto!
- Mira, cuenta con que me quedan... 20 años, ¡y que cobraría una pensión!
- ¿Y eso qué son? ¿Cincuenta mil euros al año? ¡Con eso no vamos a ninguna parte!
- Joder, pues si con eso no vamos a ninguna parte, ¿a dónde vamos con lo que tenemos ahora?

Silencio."

No sé qué me dolió más, si que mi padre me dijera que le quedan 20 años o darme cuenta de que nunca me voy a conformar ni con lo que tengo, ni con lo que imagino tener.

Muy a menudo, estando en la oficina, pienso en mis aspiraciones. Supongo que tener un trabajo que no implica prácticamente ningún tipo de inteligencia, te hace pensar en el típico "para lo que hemos quedado". Y pienso en todos mis compañeros/as de trabajo, en los que llevan haciendo exactamente lo mismo día tras día durante más de 10 años; un trabajo que no aporta ningún tipo de satisfacción, que es casi automático, en el que jamás vas a promocionar y por el que te pagan incluso menos que a un trabajador de fast food. Y pienso, ¿es que esta gente no tiene aspiraciones o es que el tiempo se las ha borrado? ¿Es el miedo el que les impide cambiar o la necesidad del trabajo? ¿Será que les gusta lo que hacen?

Desde pequeña tuve muy claro que lo mío no era sentarme detrás de la pantalla de un ordenador. Quería más. Quise ser domadora de tigres (pero solo en invierno, que es cuando hay circo), mecánica de coches, veterinaria (hasta que me di cuenta de que no soportaba el dolor en un animal), escritora (¡Gala incluso me animó a publicar!), pintora, profesora de matemáticas, hotelera, secretaria (siempre tan necesarias), locutora de radio (un amigo de mis padres me lo lleva diciendo desde los 10 años), chef, abogada (aférrima defensora de las causas perdidas), militar, bloggera (pero de las de verdad, no esto), camarera...

Sueños, sueños, sueños y más sueños.

Por suerte, mis padres siempre me han apoyado prácticamente al 100% en todas mis decisiones. Jamás me he sentido presionada para hacer esto o aquello. Apoyaron mi decisión de meterme a ciencias (a pesar de ser claramente de letras), me apoyaron cuando decidí matricularme en aparejadores (a pesar de no haber dicho nunca que quería ser aparejadora) y aunque para ellos no estudiar no era una opción, creo que también me hubiesen apoyado si hubiese decidido no entrar en la universidad y hacer cualquier otra cosa de provecho.

Lo que pasó con el paso de los años muchos ya lo sabéis: una trayectoria universitaria bastante "tortuosa", trabajos que aportan lo justo para sobrevivir, trabajos extras que aportan sobresueldos para vivir, insatisfacciones personales varias... Es decir, ni uno de mis sueños, hecho realidad.

Recuerdo que siendo aún una cría mi madre me dijo: "hija, lo que tienes que hacer es ser notaria o controladora aérea y cuando yo sea mayor, me llevas a Cabo Norte". Me lo decía con cierta frecuencia, y aunque yo hacía como que me molestaba, llevar a mi madre a Cabo Norte acabó siendo una de mis metas.

Por desgracia es una meta que jamás alcanzaré: mi madre se fue (sin consentimiento alguno) demasiado pronto y creo que nunca podré llevar a mi padre a otro sitio que no sea nuestra Malaguita querida.

Y prefiero no soñar con el futuro. El futuro duele. Todas esas imágenes de una abuelita rodeada de nietos en una casita frente al mar, duelen. Esos viajes de ensueño, duelen. Las hipotecas pagadas, duelen. Estudiar sin trabajar, duele. La jubilación de mi padre, duele. La tranquilidad a fin de mes, duele.

Aún con todo, cada noche al irme a la cama doy gracias por todo lo que tengo: una buena educación, una familia y un novio que me quieren (no sé qué haría sin mi padre o sin Tony), amigos que me aprecian y valoran, dos trabajos, un proyecto de carrera, un montón de experiencia de vida...

¿Veis? Soñar no es gratis. Soñar te absorbe la vida. Soñar es lo mejor y lo peor de la existencia. Y aunque me digan que aún tengo toda la vida por delante para hacer esos sueños realidad y yo sepa que no es cierto porque los 26 años pesan como 26 camiones, yo seguiré soñando.

Os diría que no dejarais de soñar, pero no sé hasta qué punto yo me aplicaría el cuento...

Un beso a todos y sed felices, que tampoco es gratis, pero de eso ya os hablaré otro día.

Carolina.

P.D. No suelo escribir con borradores, es más, habitualmente ni reviso lo que escribo, pero supongo que para todo hay una primera vez.

Sí, prefiero escribir a mano, soy así de "especial"